El lugar hallado

"Acabo de descubrir un lugar delicioso dormido entre años. Ha sido sin querer, como algunos grandes hombres descubren lo que concretamente no esperaban descubrir; pero, al descubrirlo, sienten la legítima alegría de haber acertado con toda su voluntad iluminada...
Todo eso casi lo pronunciaba Sigüenza asomándose de puntillas a un jardín de escombros. Nadie.
El silencio con el aliento de todo." Polop de la Marina (Alicante)

Así comienza un capítulo del libro de Gabriel Miró Años y leguas, el que da título a este blog que servirá de lugar de encuentro para conocer un poco más nuestra lengua y nuestra literatura.

12.9.20

Pedro Cuesta Escudero,  La comisión depuradora (2014)

A través de una novela, de nuevo, Pedro Cuesta nos sumerge en esta ocasión en la posguerra española para hacernos vivir una historia basada en hechos reales –pues se novela buena parte de lo que sucedió a su propio padre, maestro de la República represaliado durante el franquismo—y ubicada en un pequeño pueblo albaceteño donde vivió su familia tras la guerra.

Al principio de la novela, se alterna el presente en el que el propio autor pasa unos días en el valle de


Pineta con amigos, donde le llega la noticia de la muerte de su padre, con el pasado, pues mientras recorre las montañas del Pirineo y cuando se traslada a Almansa para llegar ante su padre fallecido, el narrador reconstruye de manera muy vívida escenas de la salida al exilio de los republicanos por la frontera catalana –entre ellos, Pedro, su padre el maestro--: las largas caravanas de familias con sus enseres, la llegada a los campos de refugiados franceses, el encuentro con Machado y su madre, el ingenio para poder subsistir en las penurias, el regreso a España y el ingreso en prisión en Santander, hasta la llegada a Albacete para reencontrarse con la familia.

A partir de ahí, conocemos el proceso de depuración que sufre el maestro, la asignación provisional de una escuela en un pequeño pueblo rural manchego y el retrato de la vida cotidiana en el pueblo: costumbres como la matanza del cerdo, la manera de abastecerse de agua y leña, las vivencias infantiles, etc.

Una parte muy llamativa del libro es la recreación novelada de una inspección de la escuela rural en la que trabaja Pedro por parte de la Comisión depuradora que investiga hasta el último detalle de las actuaciones del maestro con el fin de apartarlo de su trabajo como castigo y represalia. La actuación caricaturesca del Delegado de Información, del director del instituto como Presidente de la Comisión, de la inspectora y del propio cura del pueblo constituiría un episodio hilarante y disparatado si no fuera porque fueron situaciones reales y tristemente sufridas en el mundo de la enseñanza de aquellas fechas.

El libro se completa con una interesante cronología, un breve ensayo del autor sobre el tema, una amplia documentación sobre los sucesos narrados y, finalmente, un apartado bibliográfico.

Como nos tiene acostumbrados ya Pedro Cuesta, sus libros están muy bien documentados, sabe transmitir la información y los hechos históricos con solvente maestría y, en este caso, además, alza la voz para dar a conocer las injusticias que se cometieron durante el franquismo con muchos maestros que únicamente pudieron ser acusados de querer formar a sus alumnos en la libertad y el progreso.

 Mariano Moreno Requena, 2020.

Pedro Cuesta Escudero, La comisión depuradora (Represión en la escuela), Ediciones Albores, Sevilla, 2014; 193 pp.

17.11.19

El fantasma de tu nombre: intriga seductora

El fantasma de tu nombre es una novela de terror y suspense que podría catalogarse como para lectores jóvenes pero que, sin duda, leerán con interés y placer los lectores adultos porque encierra un relato muy bien trabado en cada una de sus partes, con personajes sólidos que transitan por espacios y ambientes muy efectivos y con un desarrollo argumental que fluye con enorme soltura hasta resultar cautivador.

Los que conocemos los orígenes de la narrativa de Francisco García Jiménez sabemos de su debilidad por los mundos fantásticos que tan bien recreaba en sus relatos de adolescencia, premiados una y otra vez en los concursos escolares a los que se presentaba. Pero también conocemos la vertiente social y crítica de su mirada al mundo que le rodea que, si por él fuera, cambiaría de un plumazo para desterrar para siempre de él tantas injusticias, abusos de poder, discriminaciones de todo tipo… todo aquello que nos aparta de la humanidad. Prueba de ello son sus escritos poéticos y narrativos –que han recibido premios de consideración como el “Miguel Hernández de Poesía Juvenil”, el “María Agustina” lorquino o ser finalista del prestigioso “Jordi Sierra i Fabra” en 2013--, como Al otro lado de la esfera (2014), su primera novela publicada en la que nos ponía a los lectores en la piel de un inmigrante en su desesperado viaje a España.

La madurez y la progresión que ha alcanzado García Jiménez con El fantasma de tu nombre es notable; no en vano le favorecen sus muchas lecturas y los años de estudiante de periodismo y los estudios franceses e hispánicos que ha cursado en Aviñón, donde ahora reside. El viaje que emprenden las jóvenes Maïa y Luna para pasar un verano junto al tío de una de ellas, en un pequeño pueblo de pescadores de la Bretaña francesa, da comienzo a una experiencia única para ambas en las que se suceden leyendas ancestrales como la del Pueblo Etéreo, relaciones humanas complejas que desembocan en lo inesperado, bosques y pasadizos misteriosos en los que se vive el pánico y hasta una sugerente relación sentimental entre las protagonistas que obligan al lector a no apartarse por mucho tiempo de la lectura de las páginas de esta lograda novela.
                                       
Mariano Moreno Requena (noviembre de 2019)


Francisco García Jiménez, El fantasma de tu nombre, Ediciones Dorna, Madrid, 2019; 299 pp.

10.8.19


MAGALLANES: POR EL CAMINO DEL SOL

              Cuando se cumplen 500 años de la primera vuelta al mundo, protagonizada por una escuadra de cinco barcos del emperador Carlos, con 265 marinos a bordo, capitaneada por Fernando de Magallanes y, tras su muerte en Filipinas, por Juan Sebastián Elcano, llega a nuestras manos una enjundiosa historia novelada que lleva por título Y, sin embargo, es redonda, del profesor Pedro Cuesta Escudero (Albacete, 1941).

  
            Las casi seiscientas páginas que componen este libro rinden homenaje a la gran hazaña que supuso la primera circunnavegación de la Tierra, llevada a cabo por un grupo de navegantes llenos de inquietudes y deseosos de fama, a la vez que de intereses personales, a cuyo frente se encontraba el marino portugués Fernao de Magalhaes (1480-1521) que había sido nombrado capitán general de la “Armada para el descubrimiento de la especería” por Carlos I después de que su proyecto de alcanzar las islas Molucas por el oeste fuera rechazado por el monarca portugués Manuel I el Afortunado. Magallanes había viajado con Lopes de Sequeira y Francisco Serrao hasta las Molucas por la ruta del sur de África y el Índico, pero a su regreso a Lisboa investigó cartas de navegación recientes con el cosmógrafo Rui Faleiro y se obsesionó con la búsqueda de un paso hacia el Pacífico por el Atlántico Sur, empresa que, finalmente, ofreció al joven emperador Carlos y que este aceptó, apoyado por sus consejeros, para probar que las islas de las especias pertenecían al hemisferio castellano delimitado tras el Tratado de Tordesillas con Portugal.

El 10 de agosto de 1519 partió de Sevilla la escuadra de cinco barcos –Trinidad, San Antonio, Concepción, Victoria y Santiago--; tras avituallarse en Sanlúcar de Barrameda, comenzaron su navegación el 20 de septiembre, recalaron en Canarias y alcanzaron luego las costas de Río de Janeiro; continuaron hacia el Río de la Plata y en la bahía San Julián pasaron el invierno. Las dificultades para encontrar el paso por el sur del continente junto a fuertes tormentas y parajes inhóspitos en los que tuvieron que sobrevivir, provocaron un motín de los capitanes castellanos de Magallanes que este tuvo que acallar con medidas muy estrictas y dolorosas. Poco después, la nave Santiago naufraga en las costas de la Patagonia y durante las exploraciones del paso que luego se llamaría de Magallanes, el piloto Esteban Gómez se hace con el mando de la San Antonio y decide regresar a España desandando el camino realizado. Las tres naves restantes alcanzan, después de muchas vicisitudes, el final del estrecho y acceden al mar del Sur que la expedición llamó océano Pacífico por las calmas que encontraron en todo su trayecto. Pero no llegaron a tierra hasta después de tres meses de grandes privaciones, pues escasearon los alimentos, se estropeó el agua que almacenaban y padecieron enfermedades como el escorbuto.

El 6 de marzo de 1521 avistaron la que llamaron isla de los Ladrones (en el actual archipiélado de las Marianas), donde pudieron recoger agua y alimentos. Semanas después, establecieron relaciones comerciales y políticas con los rajás o gobernantes de varias islas de las que luego conoceríamos como Filipinas (en honor del rey Felipe II), aunque antes de llegar a las islas Molucas en las que recoger las especias que llevarían de regreso a España para demostrar el paso occidental a las Indias, Magallanes muere en un combate con nativos del jefe Lapu-Lapu en la isla de Mactán, cercana a Cebú. Nombrado, entonces, capitán de la expedición Gonzalo Gómez de Espinosa, los navegantes logran llegar a las Molucas y cargar los barcos con especias, pero poco después deben quemar la Concepción, malparada tras tantos meses de viaje, y, luego, deben dejar en reparación a la Trinidad que, posteriormente y sin éxito, intentará regresar por el Pacífico a Panamá. El piloto de Guetaria Juan Sebastián Elcano será nombrado nuevo capitán de la expedición que, no sin muchos contratiempos por la ruta portuguesa del Cabo de las Tormentas, logró llegar con la nao Victoria y tan solo 18 tripulantes a Sanlúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1522, completando lo que fue la primera circunnavegación de la Tierra. Uno de los 18 supervivientes en la Victoria fue el veneciano Antonio Pigafetta, que viajó como cronista de la expedición con el nombre de Antonio Lomabardo y al que debemos la Relación del primer viaje alrededor del mundo (1524) donde nos informa de muchos pormenores de este sorprendente viaje épico que abrió una nueva etapa a la Humanidad.

              Pues toda esta epopeya histórica que hemos intentado resumir en 20 líneas es la que ha afrontado con enorme valentía y solvencia el profesor de Historia Pedro Cuesta Escudero –residente en Tarragona y autor de varios estudios sobre la escuela pública en España y trabajos de arte románico en Cataluña, además de otra interesante historia novelada en torno a Cristóbal Colón al que, por cierto, vincula familiarmente con los Trastamara aragoneses--, en una singular novela en la que brilla por sí misma la personalidad de uno de esos genios que, periódicamente, la historia se encarga de enviarnos: Fernando de Magallanes. Las dos terceras partes de la obra nos ofrecen los sinsabores que debe sufrir el navegante para lograr el apoyo económico de los poderosos de su época: primero, el rey portugués, Manuel I, que lo rechaza con malas maneras, y, luego, la corte y la política castellana, cuya maquinaria se mueve lenta entre intereses políticos e intrigas de un naciente imperio con corrientes enfrentadas en su interior. Son páginas en las que el lector va descubriendo las preocupaciones e intimidades del protagonista a través de escenas muy bien seleccionadas (las tabernas de marinos en Lisboa, el palacio de Ribeira, la sorprendente Sevilla de principios del XVI, la casa señorial de Diego Barbosa, el mundo de la aristocracia  y la política que rodea al joven Carlos…), entre las que se insertan descripciones muy logradas de los ambientes cortesanos portugueses y castellanos, así como del día a día en ciudades como Lisboa, Sevilla, Valladolid o Zaragoza. En la novela, observamos la manera de actuar de Magallanes: sensato, pero defensor obsesivo de sus objetivos de exploración; paciente en las adversidades –que no son pocas, no solo en los preparativos del viaje sino también en el viaje mismo, ya que se ve enfrentado a un motín de sus capitanes castellanos que debe resolver según las leyes de navegación--, pero decidido y resolutivo cuando debe actuar; honrado con todos y empecinadamente fiel a la palabra dada al soberano español; y, siempre,  tremendamente humano, pues en monólogos interiores e incluso conversaciones con sus allegados transmite sus dudas y sus sufrimientos como, por ejemplo, en las que quizá son las páginas más intensas de la novela: las que preceden al descubrimiento del estrecho que da paso al mar del Sur, donde todos padecen lo insufrible y acaban tachándolo de loco e iluso por seguir defendiendo la existencia de dicho paso. No en vano, Pigafetta escribió en sus diarios cuando el almirante de la escuadra muere en Mactán: “Adornado de todas las virtudes, mostró inquebrantable constancia en medio de sus mayores adversidades”.

              Pedro Cuesta ha construido su novela a partir de una voz narrativa que utiliza el tiempo presente para ofrecernos los hechos actualizados, como si los presenciáramos en directo, lo que aporta credibilidad e inmediatez a lo narrado. Además, y en consonancia con el concepto unamuniano de la intrahistoria, el autor a menudo introduce en la novela diálogos protagonizados por personajes secundarios –especialmente la marinería de las naves: el tonelero, los lombarderos, el barbero o el cirujano, el despensero, el colmenero, grumetes, etc. — para retratar los temores y supersticiones de los embarcados, aportar sus comentarios a sucesos –a través de un lenguaje muy coloquial  y vivo que, tan solo en algunos momentos se vuelven algo artificiosos-- o caracterizar sus diferentes personalidades porque, en definitiva, ellos también son parte importante de la hazaña.

              Son muchos otros los aciertos de Y, sin embargo, es redonda, entre los que podríamos mencionar el rico y preciso vocabulario marinero que ofrece, junto a los conocimientos de usos, costumbres, enfermedades de la navegación en el siglo XVI; las descripciones detalladas y vivas de lugares, gentes, fauna y vegetación por los que transcurre la expedición –sin duda que el propio autor habrá visitado y conocido de primera mano muchos de los lugares que describe--; la oportuna inserción de fragmentos del diario de Pigafetta que transmiten inmediatez en determinados momentos de la historia; sin olvidar el ingente número de documentos históricos que el autor ha tenido que poner a su servicio –y cuya amplia relación se adjunta al final del libro--para dar una gran solidez científica a su obra.

              El épico viaje que hace quinientos años iniciaron, en una fecha como hoy en la que escribimos estas notas, más de dos centenares de hombres bajo el mando del genio de Magallanes, y que les llevó a navegar más de catorce mil cuatrocientas sesenta leguas –más de 80.000 km—según los cálculos de Pigafetta, debe ser más conocido y mejor valorado por nuestra sociedad actual. Es el momento de reconocimientos y homenajes oficiales en nuestro país y en el vecino Portugal, pero nosotros creemos que conocer la enorme aventura que supuso la primera circunnavegación a través de una historia novelada como la construida por Pedro Cuesta Escudero es el mejor homenaje que podemos hacer a Magallanes, Elcano, Gómez de Espinosa y a todos los tripulantes de esas naos que por vez primera navegaron por el camino del sol.   
                                                                Mariano Moreno Requena (Alicante 10 de agosto de 2019). 
(1)    Pedro Cuesta Escudero, Y, sin embargo, es redonda, Editorial Club Universitario-ECU, Alicante, 2012. 597 pp. (pecues41@gmail.com)




29.6.19

Cronología de Antonete Gálvez

 
II CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE ANTONETE GÁLVEZ (Torreagüera, Murcia 1819 - 2019)

 CRONOLOGÍA DE ANTONIO GÁLVEZ ARCE







Celebración del II Centenario del nacimiento de Antonete Gálvez en el IES Monte Miravete (Torreagüera, Murcia), 2019.
Cronología que debe tributo al libro de Juan García Abellán, Genio y figura de Antonete Gálvez, Belmar, Murcia, 1976. Hoja de laurel.

21.1.18

Infierno de neón, de J.R. Barat
     Quizá Barat no descubra nada nuevo sobre una de las lacras de nuestra sociedad actual: que existe el cruel tráfico de blancas, la explotación sexual de personas inocentes venidas, en su mayoría, de países en vías de desarrollo creyendo que estaban contratadas para un trabajo normal. Este es el tema de su última novela, Infierno de neón, que ha merecido el último Premio de novela “Ciudad de Salamanca” presidido por Luis Alberto de Cuenca. Pero el mérito de su narración radica en la construcción de una perfecta trama, digna de la mejor novela negra, en la que no se sustraen al lector las escenas más crueles y humillantes que, sin duda, viven esas mujeres capturadas por las mafias internacionales de explotadores de personas. Algunas páginas del libro son auténticos latigazos a nuestra conciencia adormecida por tantos horrores padecidos en el mundo que nos suministran a diario los medios de comunicación. Y junto a ellas, la humanidad y la ternura de un hombre --hundido en su propia existencia tras ser abandonado por su mujer y su hijo-- que encuentra la razón para volver a luchar en la ayuda que debe prestar a una de esas jóvenes, obligada a prostituirse en garitos de carretera.


   Barat sitúa la narración en Lorca y sus alrededores. Allí ha vivido él como profesor durante años y conoce bien la sociedad murciana. Así que el retrato de la ambientación de la historia queda trazado con gran naturalidad y relieve. Los personajes –el profesor Matías Vidal, su amigo Ulises Pérez “Quasimodo”, el inspector Corrales, don Carlos, Parelli, Yuknov, Pancho Carrasco, el Negro –jefes y matones de la mafia--, Svetlana, Natasha, Lucía o Cruz --las chicas explotadas—cumplen los roles previstos en un novela de intriga, con sencillez pero con mucha efectividad. El lenguaje es directo, crudo a veces, muy natural también y, a menudo, nos regala el autor con párrafos llenos de cálidos matices en los que el paisaje y la reflexión remansan la incesante acción de la novela. 

    La técnica narrativa de Barat nos recuerda a la de las buenas novelas negras americanas, muchas de ellas llevadas al cine luego. Y es que esa técnica de alternar breves escenas, con personajes y lugares distintos, proporciona al texto la agilidad indispensable para que el lector no pueda abandonar la lectura o que, al menos, esté deseando volver a las páginas para adentrarse de nuevo en el fluir de la historia. Juan Ramón Barat muestra su valentía y compromiso denunciando en esta obra situaciones que nuestra sociedad debe perseguir y erradicar con decisión por parte de todos. Y no nos extrañaría que, en un futuro no muy lejano, viéramos proyectada en las pantallas las historias de los personajes trazados por Barat en esta cautivadora novela.


Mariano Moreno Requena (marzo 2014).

14.6.13

La biblioteca, de Emilio Calderón (2013)

 
Acabo de terminar de leer este libro que el autor --malagueño con raíces familiares en Lorca y ahora afincado en Madrid (tras haber sufrido las consecuencias del terremoto de 2011)— ha publicado en Zut, una pequeña editorial andaluza que apuesta por dar a conocer literatura de calidad. 
 Los amantes de los libros no deben perderse este laberinto de páginas que rinde homenaje a Borges para disfrutar de la experiencia que vive el personaje principal, Pepe Dalmau, obligado a robar por encargo las páginas de un misterioso libro que se encuentran escondidas en varios volúmenes de la Biblioteca Nacional de Madrid. Quizá lo mejor de la novela sean los fragmentos del libro que hay que rescatar, y que poco a poco nos ofrecen las maquinaciones del conde de Saint Germain, celoso guardián del extraño libro a lo largo de la historia – desde el Cantón suizo de Saint-Gall en 926 a la estación de Atocha el 11 de marzo de 2004, pasando por la Revolución francesa, la inauguración de la Biblioteca Nacional en 1896, los campos de concentración de Auschwitz y las tiendas de libreros del Londres de mediados del siglo XIX, entre otros escenarios--. 
Los libros, en realidad, son los auténticos protagonistas de la novela. La obra de Emilio Calderón se caracteriza por una sorprendente agilidad narrativa –lean sus libros de literatura juvenil o sus recientes El mapa del creador, La bailarina y el inglés (finalista del Planeta 2009), La cosecha humana…--, y también por la presencia en ella de lecturas, de citas frecuentes de pasajes de libros que han dejado huella en sus personajes y que nos hacen disfrutar a los lectores. En esta novela no iba a ser menos; con mayor motivo porque la Biblioteca Nacional de Madrid es, a través del tiempo, el espacio común de los personajes que persiguen apoderarse del ejemplar de La biblioteca. 
Un libro que contiene todas las historias de las vidas humanas, como la que el propio Pepe Dalmau vive y va redescubriendo en su personal lectura de La biblioteca. Quizá también contenga la nuestra…

Mariano Moreno Requena (Murcia). Junio 2013.

10.10.11

¡Atrévete a escribir!



Entra en el blog "pulgarcitodelmiravete" y comprueba que la escritura creativa te puede hacer pasar un buen rato. Es el blog que ha creado la profesora Toñi Giménez para todos los alumnos con talento de escritores. ¡Atrévete a escribir!

28.11.10

El grupo de 4ºA publica su periódico virtual en El País de los estudiantes


El grupo de 4ºA del IES Monte Miravete ha publicado su periódico virtual LA VOZ DE LOS ESTUDIANTES dentro del concurso El País de los estudiantes en su IX edición, organizado por el diario El País.
Páginas de cultura, ciencia y medio ambiente, deportes, tu región y tema libre reunieron contenidos seleccionados por los redactores a lo largo del segundo triemestre del curso. A ello se sumó la publicidad y el humor gráfico de nuestros creativos.
Una magnífica experiencia para todos.
Podéis ver el periódico final en www.estudiantes.elpais.es

El Perihuertas de nuevo en marcha



Comienza un nuevo curso y nuestro periódico del IES Monte Miravete otra vez quiere ser publicado. Un grupo de alumnos y alumnas de 4º ESO se harán cargo de coordinar este año la publicación del periódico: Mishell Mañay, Ainoha López, Francisco García, Celia Sánchez, Juan Antonio Carrillo, Miguel Ángel Valera, Antonio Larrosa, Antonio Montoya, Miguel Esteban, Andrea Lajarín, José Luis Fernández, Almudena Ponce y Nathaly Pineda.
Cualquier noticia o tema de interés cultural o relativo al instituto que os gustaría que se publicara en los próximos números del Perihuertas, debéis entregarlo a estos compañeros lo antes posible.
Como el curso anterior, alumnos de Informática de 1º de Bachillerato se encargarán del diseño y composición del periódico.
¿A qué estás esperando? ¡Ponte a escribir ya!

29.9.10

Un estudio sobre escritores murcianos


Os presento mi libro La novela lírica en los escritores murcianos de la generación 1920-1936 publicado en 2007 por la Real Academia Alfonso X el Sabio de Murcia. En él se revisan las técnicas de la narrativa lírica utilizadas por autores murcianos del siglo XX como José Ballester, Andrés Cegarra, José Benítez de Borja, José Rodríguez Cánovas y Francisco Martínez-Corbalán. Incluye datos y bibliografía del grupo murciano de esta generación, que tuvo como modelo al escritor alicantino Gabriel Miró, así como textos suyos publicados en diversas revistas y periódicos de la época.

11.1.10

Participamos en la IX edición de EL PAÍS DE LOS ESTUDIANTES

Os recuerdo que debéis leer los periódicos que os voy entregando con el fin de seleccionar noticias, hacer un seguimiento de las mismas y, finalmente, seleccionar cuáles van a entrar en nuestro periódico.
Y, cada día, dos de vosotros comentaréis en clase las noticias del periódico que más os han llamado la atención. Retened datos porque vuestros compañeros os preguntarán.
¡Saludos!

30.11.08

Convocado el XI Concurso Literario "Monte Miravete"


Se acaba de convocar el XI Concurso Literario "Monte Miravete" al que puedes presentar ese relato o esas poesías que tienes escondidas por ahí. Venga. Es el momento para que todos sepan que tus silencios esconden palabras.

Las bases del concurso las puedes encontrar en la Biblioteca del instituto. Tienes hasta el miércoles 24 de febrero de 2010 para presentar tus escritos.

1.6.07

 LOS ORÍGENES DEL MOVIMIENTO ECOLOGISTA EN MURCIA

por Mariano Moreno Requena

 

No es extraño hoy en día encontrarnos en la prensa, la radio o la televisión murcianas con noticias relacionadas con el deterioro del medio ambiente en las que toman protagonismo personas que todos conocemos ya como “ecologistas”, esto es, unos personajes que dan la cara –para denunciarlas-- ante las tropelías continuas a que es sometida la naturaleza en cualquier parte de nuestra geografía regional. Y tampoco nos resulta novedoso ya la importante labor proteccionista que muchos docentes están realizando en colegios e institutos con niños y jóvenes, acercándoles al mundo natural de su entorno para conocerlo y, así, que aprendan a respetarlo.

Pero hace unas décadas –hablo de los años 70--, las noticias relacionadas con las denuncias sobre atropellos al medio ambiente en Murcia eran merecedoras de ser recortadas y archivadas como algo raro y novedoso. Casi nadie se daba cuenta de que nuestro entorno –ríos, montes, huerta, costa-- comenzaba a estar amenazado por urbanizaciones, industrias y otros elementos del progreso mal entendido y mal planificado.

En aquellas fechas, las primeras inquietudes organizadas en asociaciones ecologistas o de protección de la naturaleza alzaron su voz ante la opinión pública murciana para concienciarla de la necesidad de respetar y proteger espacios naturales de actuaciones irreflexivas y peligrosas con el medio ambiente. De esas primeras organizaciones proteccionistas murcianas quiero hablar en estas líneas para rendir homenaje a quienes fueron abriendo camino en este campo nunca valorado suficientemente.

El año 1973 fue el del nacimiento de la Asociación de Naturalistas del Sureste de España, ANSE, el grupo ecologista con mayor historia de la Región de Murcia pues hoy en día continúa siendo todo un referente en la tarea de crear una conciencia proteccionista en la sociedad murciana, en el estudio y la divulgación de la naturaleza y en el activismo medioambiental. Entre los nombres que pusieron en marcha esa asociación con ámbito de trabajo en las provincias de Murcia, Alicante y Almería, estaban expertos ornitólogos y naturalistas que formaban el GODSE (Grupo Ornitológico del Sureste) como José Damián Navarro Medina –cuyos estudios del paraje natural de El Hondo en Elche llevaron a su protección oficial definitiva hace unos años --, Juan Manuel Ibáñez –ejemplo de constancia y dedicación en el proteccionismo cartagenero--, Alejandro Romero Angles –pionero en la enseñanza del conocimiento y respeto a la naturaleza entre niños y jóvenes—, Pedro Talavera, Antonio Gómez Gersol y otros a los que no llegué a conocer en esta primera época de ANSE, que tuvo su sede primero en Murcia y luego en Cartagena.

Otra de las primeras asociaciones de defensa del medio natural en Murcia de la que recuerdo haber oído hablar fue el Grupo Ecologista del Mediterráneo ligado a Águilas y Lorca y a los nombres de Pedro Costa Morata, Pedro Baños, Paco Blázquez, Pedro Guerrero... Desde sus comienzos también en 1973 –aunque unos meses después que ANSE--, Costa Morata y su grupo fueron las primeras voces que se escucharon en relación a las agresiones que las costas del Mar Mediterráneo ya estaban recibiendo.

A mediados de la década de los 70, casi todos los jóvenes a los que nos gustaba la naturaleza seguíamos con interés inquebrantable los programas del mejor divulgador de la fauna silvestre que hemos tenido en España: nuestro amigo Félix Rodríguez de la Fuente. La Asociación para la Defensa de la Naturaleza, ADENA-WWF, le propuso a Félix la creación de grupos juveniles de “Linces” -–el felino más amenazado de extinción en el mundo-- dentro de la asociación. Y entonces, el 17 de abril de 1975, surgió el Club “Los Linces” de Murcia de ADENA Juvenil, fundamentalmente, gracias a dos jóvenes estudiantes del Instituto “Alfonso X el sabio” de Murcia: Joaquín P. Sánchez Onteniente y Manuel López Nicolás.

Los clubes de Linces estaban dirigidos por chicos menores de 17 años y contaban con un Consejo de Socios Adultos que sólo tenía voz, pero no voto, en las decisiones del grupo. Los Linces se dedicaron a organizar acampadas en espacios naturales de la región –Sierra Espuña, Calblanque, Moratalla, Revolcadores, etc.-- y, más adelante, también fuera de ella --para conocer de primera mano parajes míticos para los jóvenes amantes de la naturaleza como Cazorla, Doñana, Ordesa, Tablas de Daimiel, etc.--. Pero también celebraron reuniones para diseñar y publicar con escasos medios la revista “Águila Real” del Club, para realizar exposiciones, proyecciones de diapositivas y charlas naturalistas en los sucesivos locales de que dispusieron –una “cabaña” en el patio del Seminario Menor de Murcia, un “antro” de la calle Jabonerías milagrosamente reconvertido en club naturalista y, finalmente, dos cuartitos de la última planta de un viejo edificio frente al Teatro Romea--. Eran, cada fin de semana, los puntos de concurrencia para unos chicos y chicas de diez a quince años, la mayoría, que querían ver con sus prismáticos –el que los tenía, porque había ahorrado durante años para ello— o con los del otro, el águila calzada, el abejaruco, el quebrantahuesos, la urraca, el zorro o el carbonero garrapinos que le había mostrado Félix en el último capítulo de la Fauna Ibérica.

Recorrer a pie y acampar en sierras, ramblas, saladares, riachuelos y costas vírgenes de nuestra Región nos hizo conocer y disfrutar de zonas únicas. Y una vez que estuvieron amenazadas por urbanizaciones, roturaciones para cultivos, venenos, etc., nos vimos obligados a denunciarlo en medios de comunicación, a través de campañas informativas y de gestiones con responsables de la Administración. La movilización ecologista promovida por los Linces para la defensa de las Salinas de San Pedro del Pinatar, ante la oleada urbanizadora de principios de los 80, fue todo un ejemplo de compromiso de aquellos jóvenes con nuestro medio ambiente en peligro.


Y junto a esa actuación habría que recordar otras como obtener la cesión de una parte de la Casa Forestal de “El Sequén”, en el Parque Natural del Valle, donde el Club Los Linces desarrolló varios campamentos de naturaleza para jóvenes y otras actividades divulgativas; la divulgación de la protección de la naturaleza por centros escolares de la Región; la organización del I Simposio de Zonas Húmedas del Sureste; la publicación de la página semanal “Naturaleza viva” en el diario La Verdad; la participación activa en la Coordinadora Ecologista de la Región Murciana que afrontaba temas ambientales aunando las fuerzas de los diferentes grupos existentes entonces; las campañas contra los cebos envenenados; o la concesión del I Premio Príncipe de Asturias para Jóvenes Investigadores de la Naturaleza por un trabajo sobre la avifauna de la comarca de Lorca coordinado por Joaquín P. Sánchez Onteniente, incansable e imaginativo, con quien el ecologismo murciano siempre estará en deuda.

Los nombres de José Ángel Cano, Emilio Espín Tovar, Perico Sánchez Ruiz –a quien no hubo manera de “coger” en un fallo en los nombres científicos de cualquier pájaro del mundo con que le retábamos--, Paco Félix Hernández Pérez, Alejandro Romero, Vicente Hernández Gil, Gonzalo González Barberá, Chema Catarineu Guillén, Emilio Martínez Díez de Revenga, Alberto Balanza, Marga Gómez Carrasco, Antonio Belando Franco, Mª Dolores Barceló, Fernando Ochotorena, Mario Crespo, Miguel Ángel Tornel, Francisco Robledano, Gustavo Ballesteros, Nicolás Torrano y otros muchos que harían la lista interminable, están ligados, junto a los de Joaquín Sánchez y Manolo López, a una época apasionante de amistad con la naturaleza como fondo que, para muchos de ellos, fue decisiva en su vocación profesional posterior.

Fue un periodo de colaboraciones con el Grupo Ecologista de la Región Murciana (GERM) que se había creado hacia 1978 y en el que se encontraban nombres como los de Miguel Ángel Esteve, Carlos Balibrea, Juana Guirao... relacionados con la Facultad de Biológicas. Se caracterizó este grupo por su dinamismo en la denuncia de las “fechorías” del momento contra el medio ambiente murciano. Su beligerancia con los políticos y los responsables de la Administración en esta materia fue bien conocida en los medios de comunicación. Posteriormente, derivó en la Garba Ecologista, Aedenat y hoy Ecologistas en Acción.


Cuando Los Linces fueron creciendo en edad, pasaron a engrosar las filas de ANSE; en 1984 se efectuó la fusión de ambas asociaciones y Los Linces pasaron a constituir la sección de ANSE-Murcia. ANSE, con Joaquín P. Sánchez como Secretario de esta segunda etapa, centró ya su trabajo en la Región de Murcia y fue un periodo de reactivación de tareas con Vicesecretarías especializadas en Protección, Investigación, Divulgación, etc. La revista Testudo recobró vitalidad. ANSE formó parte de la Coordinadora para la Defensa de las Aves-CODA, desarrolló campañas de anillamiento científico de aves en coordinación con la SEO, contó con una sede social alquilada primero en la carretera de Alcantarilla y, luego, en la Plaza de Camachos,
y siguió promoviendo múltiples campañas de defensa de los espacios naturales y el medio ambiente en la Región de Murcia.

Otros grupos han ido apareciendo poco a poco en Murcia capital y en las diferentes localidades de la Región para defender los espacios en peligro que conocían más de cerca: Ecologistas en Acción, ANIDA, Caralluma, ADESGA, etc. ANSE, como ya mencioné, se ha convertido en los últimos años, quizá, en el grupo naturalista y ecologista más respetado y consistente de la Región de Murcia a través de sus diversas agrupaciones locales y bajo la dirección del cartagenero Pedro García, audaz y competente como pocos. Los grupos ecologistas merecen nuestro apoyo activo porque actúan en nuestras sociedades como la conciencia que nos recuerda que lo que hagamos con nuestro planeta, repercutirá en nosotros antes o después. Creo, en fin, que no debían caer en el olvido algunos apuntes de los difíciles comienzos del movimiento ecologista en la Región de Murcia y los nombres de algunos de sus generosos protagonistas.   

 Consulta la página  www.asociacionanse.org  

 Artículo publicado en la revista Ecos del Miravete nº 7, del IES Monte Miravete, Torreagüera (Murcia), junio 2007, pp. 29-31. ISSN 1577-9254.

6.3.99

 PRESENTACIÓN DEL RECITAL "LAS HORAS LARGAS" DE ANTONIO LORENTE

 Dispongámonos a presenciar unos fragmentos de vida en los poemas que escucharemos a continuación en boca tanto de su propio autor como de algunos de sus amigos. Vamos a conocer en los próximos minutos una forma personal de entender la poesía, esto es, de ver la realidad, de relacionarse con la realidad, de inventarse la realidad, de, incluso, destruir la realidad para construir otra, quizá, más auténtica aún, pues es la propia, la de uno.

Los escritos de Antonio Lorente son auténticos, son poesía “vivencial”, poesía de la experiencia vivida, desprovista de sensaciones etéreas, porque, además, es intensa y fundamentalmente pasional; hay en ella entusiasmo por lo que se dice y por cómo se dice: la forma expresiva trasluce la intensidad con que apasionadamente se vive la experiencia transmitida. Frecuentes acumulaciones de términos, imágenes visionarias, anáforas intensificadoras, paralelismos sintácticos, juegos de palabras, metáforas y comparaciones de enorme fuerza expresiva, se extienden por sus versos para hablar, fundamentalmente, de la relación amorosa --esa selvática complejidad--, y en la que acaban por imbricarse otros muchos temas como la amistad, los sueños, el tiempo, el recuerdo, la soledad, las dudas, la muerte... ¿Poesía solemne? Comprobaremos en seguida que en el poema a menudo queda un rictus que parece relativizar todo acto, todo gesto. “Escribo como una especie de testamento de lo ido. Escribo para recuperar el gesto, aunque el gesto del poeta se finge a sí mismo”, dice Antonio Lorente, que sabe de las limitaciones de la palabra.


El recital que sigue, según aparece en el Programa que se ha distribuido, lleva el significativo título de “Las horas largas” y comienza con una selección de poemas del libro Como limón seco  de Antonio Lorente y José Hurtado, publicado en 1992. Poemas que no llevan la firma de cada uno de sus autores --porque el poema, una vez se escribe ya es “otro”--, y que constituyen una única y potente voz poética que habla de una destrucción en el amor: son poemas que viven en el contraste, en la apasionada unión de luces y sombras a partir de una historia de amor y desamor de unos seres que se aman y que saborean ya, en su amor, la futura traición, las traiciones que inician el “irremediable derrotero hacia el acabamiento”, en palabras del prologuista del libro, Leopoldo Mª Panero. Leerán estos poemas el propio autor --uno de ellos, “El viaje”, de José Hurtado -- y Joaquín Pajarón.

Seguirá un intermedio musical a cargo de Antonio Pomares, que también acompañará con su guitarra la lectura de varios poemas. Yo he descubierto hace muy pocos días la música cálida y subyugante de este amante de la bossa nova en su disco “Delicado”, admirable interpretación enraizada en la mejor música de los Vinicius,  Joao Gilberto, etc.

En la segunda parte del recital, conoceremos algunos poemas inéditos de Antonio. Un nuevo tono poético parece advertirse en estos poemas recientes, aunque se reconoce en ellos los mismos ojos, la misma mano. “Soy un hombre que se acaba”, en prosa, es un monólogo acuciante de un hombre sumido en la desesperanza, que intenta huir de su desahucio asiéndose a la mujer, tabla salvadora, como único escape del naufragio personal. Las frases se acumulan ávidas, sin  puntuación, cuando el pensamiento se anega de desesperación, de desconcierto, de puertas cerradas... Pero está ella.

Los poemas reunidos bajo el título de “Lírica griega” semejan fragmentos de una historia amorosa, retazos de impresiones vividas en el amor y en la lucha: anotaciones leves, sugeridas presencias, huidizos pensamientos, sensaciones que estremecen, apuntes de vida en los gestos más simples. Las resonancias del mundo clásico, que tan bien quiere el autor, se perciben en estos versos. Versos que contrastan con los del poema “Prohibido” en donde esta palabra, anáfora machacona, clama contra la anulación de la libertad, de la espontaneidad, de la creatividad. Porque --no lo he dicho antes-- nuestro poeta es un auténtico artista y ningún arte le es ajeno: ni el teatro, ni la literatura en voz alta --son constantes las representaciones y los recitales en la que nos “embarca” a alumnos y profesores de su Instituto--, ni el cine --del que habla con avidez --, ni la música --juega y se pelea con el piano-- y alguno más que yo olvide ahora, aparte de la literatura --voraz lector y prodigiosa capacidad de asimilación, que es lo más admirable--.

Attesa” es un poema de lectura muy fluida; multitud de recursos confluyen en aportar sonoridad apacible a estos versos que constituyen un susurro de contenida desesperación en donde una mirada ayuda, aclara, salva. Se percibe la ausencia, pero el matizado juego de significados en torno a la palabra “espera” la hace vana. Escucharemos, también, en la voz de Claudia Buonaiuto la traducción-traición del poema al italiano que Antonio, Teresa Pastor y ella misma perpetraron; porque a nadie que conozca a Antonio le sorprende su natural y pertinaz afición a las lengu


as, en pos de “la translación del sentido”; a sabiendas del “engaño de los sentidos”.  

En “Inventario”, un estilo nominal yuxtapone conceptos que simulan un partida de ajedrez en la que simboliza la vida --moderna alegoría-- a través de afectos, objetos, música, ruidos, amigos, hábitos... que desembocan sin más, sin remedio, en el jaque y el mate presentido desde el principio del poema: “el temor sin rostro”. Igualmente original resulta el poema “Verbos copulativos”, donde el juego con “ser, estar, parecer, quedarse” quiere definir el recuerdo vivo de un pasado agridulce. Al fin, estos verbos que suelen servir de unión entre otras palabras, acaban reuniéndose en la última estrofa para dibujar un paisaje desolado de una presencia perdida y una soledad añorante.

En similar tema abundan poemas como “Simplemente”, insistente estribillo que recuerda el final de una pasión amorosa, o “Rosa y mar”, desnudo vaivén conceptual sobre el olvido.

Y como Antonio, en estos recitales, gusta de “entrampar” a los amigos, de “atrapar entrampando”, escucharemos también las voces líricas de Juan Luis López Precioso y de Juan Reyes Clemente; para quitar voz, para dar voz. Y así ocurre en el juego de contrapunto que protagonizan unos textos breves que Antonio Lorente recoge bajo el título de “Cuaderno de viaje”, porque fueron escritos literalmente durante un viaje a Italia, que no en un viaje a Italia, porque los escribió en las largas horas de monótono viaje en autobús hacia ese país y no en sus ciudades y hoteles. Son una serie de “discurrimientos” (del latín “discurrere”, correr acá y acullá, tratar de unas cosas y otras), unas reflexiones donde se aplica la inteligencia o la observación, y que han encontrado el contrapunto sutil, irónico, por momentos impertinente, en las contestaciones –ingeniosos retruécanos y juegos de palabras-- que escribió Ernesto Corrales a modo de réplica.

Para finalizar este recital, el poema “Blues”, del libro Como limón seco, transformado luego en una pasional ranchera llena de despecho, “No por mis besos”, que oiremos en voz desgarrada de Joaquín Pajarón.

Apreciaréis, en fin, una escritura de aliento muy personal, de expresión sustanciosa, abigarrada de sugerencias, abocada a las sombras y a las luces que confieren relieve a la vida, atenta a los gestos que construyen, que son la vida de la que disfruta, apasionadamente, sin límites, este poeta, este amigo.

Mariano Moreno Requena. Biblioteca Regional, Murcia, marzo de 1999.